
EMILIA, PARDO Y BAZAN
Polvorín pop y poliamor
El ahora quinteto Emilia, Pardo y Bazán ha construido un universo sonoro propio en el que conviven la emoción terrenal con guitarras distorsionadas, melodías contagiosas y letras que observan lo cotidiano con ironía, afecto y una puntería muy cinematográfica (inevitable, tres de ellos son actores de profesión).
El grupo nace a finales de 2020 en un punto del mapa que rara vez figura en el radar de ninguna escena, en la puerta de un cine en Talavera de la Reina. Más allá de modas y etiquetas, Emilia, Pardo y Bazán practican una forma de resistencia: hacen canciones sin miedo a equivocarse, sin la obligación de encajar y sobre todo sin necesidad de agradar. Huyen del indie cómodo para abraza un eclecticismo sonoro donde conviven referencias tan dispares como cada uno de sus componentes, siempre con una narrativa lúcida y crítica.
Su primer álbum “El Mal de la Juventud” (2021) ya dejaba entrever ese impulso crudo, lírico y directo. Con el segundo “La Fiesta Que Me Prometiste” (2024) el grupo consolida su identidad como una de las propuestas más frescas y sinceras del panorama.
Su tercer disco, grabado en El Alamo por Guille Mostaza, llegará a principios del próximo año y promete llevar sus virtudes un paso más allá. El primer adelanto es “Probé el caballo” y funciona como una declaración de intenciones: confirma la potencia visual de las letras y la capacidad del grupo para trasladar al estudio la contundencia de su directo.
